Actor Protagónico

Columna Ayuda Sustentable (Fernando Solari, Argentina)


El camino de la Sustentabilidad es un camino que no se puede recorrer en solitario; eso lo conocemos [en buena medida como resultado de la repetición] pero el desafío está en los líderes que necesitamos para recorrerlo de forma efectiva. Y aquí no tenemos una respuesta tan clara, mucho menos contundente, sobre quienes están en condiciones de liderar este camino.


El hecho de vivir en comunidad -nuestro instinto gregario nos lo impone y disfrutamos de las consecuencias, que siempre son positivas- es razón suficiente para entender que las chances de salir adelante a través del camino de la Sustentabilidad requieren contar con líderes que estimulen y faciliten el tránsito.


Si bien es válido aquello de cambiar el mundo cambiando nuestro metro cuadrado, el desafío que tenemos por delante como humanidad reclama un cambio que abarque a toda la comunidad, en algunos puntos con cambios radicales que requieren liderazgo, estrategias y planes abarcadores.


Comunidad con tres actores principales



En forma conceptual, la comunidad se divide en 3 grupos: Sector de Gobierno, Sector Productivo y Sector Social.


Si tuviéramos que identificar a cada uno de los sectores a través de sus condicionantes [aquellas características que les impide seguir adelante] encontraríamos que el Sector de Gobierno suele tener como condicionante de peso a la ideología; si llegaron al poder con una ideología determinada es muy probable que no intenten caminos que “pertenezcan” a otra ideología.


El Sector Productivo tiene, entre sus máximos condicionantes, a la conveniencia; suele ser difícil que una empresa tome decisiones contrarias a sus intereses.

El Sector Social encuentra, como un condicionante decisivo, el hecho de que alcanzar su visión le impide seguir adelante.


Por otro lado, la capacidad de respuesta y la eficiencia en pos de alcanzar metas es muy superior en el Sector Productivo de lo que podría ser en los restantes sectores; sin que importe -en principio- el desafío y su magnitud.



Rebelión Silenciosa


Un buen ejemplo es lo que ocurrió en los EEUU durante el gobierno de Donald Trump vinculado con el calentamiento global. Para la administración Trump el problema climático no representaba riesgo para su país y la atención y recursos que demandaba los tenía destinados a problemas de mayor importancia. Su decisión fue clara y concreta, los EEUU no atenderían esa supuesta demanda global.


En un país democrático como es los EEUU la decisión del gobierno central condiciona al resto de la comunidad; sin embargo, buena parte de los gobiernos locales [no perdamos de vista que los EEUU está integrado por estados como el de California que representa -si fuera autónomo- la tercera economía del mundo y Texas que equivale a la séptima economía global] decidieron mantener el combate contra el cambio climático con el aporte económico de empresas dispuestas -en forma pública y abierta- a poner los fondos necesarios.




Lo que en teoría sería una rebelión, en la práctica han sido decisiones financiadas por privados en ejercicio de sus libertades.


Empresas como actor protagónico


¿Por qué las empresas son el actor protagónico para liderar el camino hacia la Sustentabilidad?



Porque a la conveniencia, el motor de las empresas, la potencia la voluntad de trascendencia que depende de la diferenciación competitiva sostenida por valores. Las empresas suelen confundirse con “hacedores de negocios” [quienes buscan obtener la máxima diferencia entre una compra y una venta]. Las empresas se fundan para trascender a sus dueños, quienes les pedirán ganancias según los parámetros del siglo XXI [ganancias que no se obtengan ni a costa de la comunidad ni del medioambiente sino como resultado de un intercambio de valor enriquecedor].


Esa es la razón por la cual hoy tenemos empresas que funcionan con energía limpia -sin que nadie se lo imponga-, que producen vehículos eléctricos -sin que haya sistema de carga adecuado- y serán muchas las innovaciones que impulsarán las empresas en beneficio propio y de la comunidad antes de que, incluso, sean detectadas [porque dar el primer paso es una característica inherente de las empresas].


Estamos en una nueva etapa, tanto del Capitalismo como de la Revolución Industrial que requiere de casos similares a los que ocurrieron a principios del siglo XX [solo que esta vez el denominador común es la Sustentabilidad].



Cuando Henry Ford comienza a producir automóviles en serie nota que va a tener una demanda que rápidamente se agotará dejando inutilizada su inversión; si no consigue modificar la demanda su empresa quebrará. Con pragmatismo y visión decide aumentar el sueldo de sus empleados, ya que es la única solución para que más personas [la clase trabajadora] compren sus vehículos. Excelente y valiente decisión -que cambió de hecho los mercados-; que encontró la oposición de dos de sus inversores, quienes consideraron injusto reducir sus ganancias para que los empleados tengan mejores sueldos [a pesar de entender que esos sueldos mejorados les permitirían comprar sus automóviles]. Sin llegar a un acuerdo recurrieron a la justicia, la que falló a favor de… los inversores. ¿Quiénes eran ellos? Los hermanos Dodge. ¿Qué hicieron con ese dinero? Montaron una planta para competir con Ford porque, finalmente, ahora conocían todos sus secretos.



Las empresas ya están recorriendo el camino de la Sustentabilidad; y harán lo necesario para liderar a sus comunidades para que lo recorran, porque el motor que las mueve es el más potente para lograr cambios a favor, y porque su rentabilidad depende del valor que le ofrece a la comunidad.



Fernando Solari

Director Empresability Argentina

Esta es mi opinión, pero estamos en una comunidad que se enriquece con el diálogo, y aquí abajo tenemos un cuadro de diálogo abierto para intercambiar ideas, ¿te sumás? ¿Compartís tu opinión? ¿Tu punto de vista? ¡Gracias por adelantado! Abrazo






33 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo