Pilares Jedi aplicados a la vida y a los negocios

J Felipe Cajiga

La fuerza del Código Jedi y la organización de la Orden descansaban en los tres principios básicos de la Fuerza, el Conocimiento y la Autodisciplina.

Estos pilares salen de la pantalla y la ficción y se pueden incorporar a la vida cotidiana de un Jedi, de un Padawan y de prácticamente cualquier persona que desea despertar la fuerza en su trabajo, la empresa y en su vida. Aquí los tres pilares adaptados.





Pilar I: Fuerza


La Fuerza es la constante entre todas las cosas. Dado que la Fuerza es que está en todo, es el propósito lo que mueve a la Fuerza, la vida con propósito vive en la Fuerza en cada momento, respirándola, saboreándola, cabalgando sus corrientes hacia destinos únicos. Un propósito es lo único que necesita la Fuerza para activarse y hacer simbiosis de nuestra vida, nuestro trabajo y la sociedad.

El propósito es la Fuerza Unificadora y Viviente. Así como la vida, los negocios con un Propósito atraen como imán a todos aquellos que vibran en la misma frecuencia: clientes, colaboradores, inversionistas con la misma visión de vida, buscando alcanzar objetivos comunes.





Pilar II: Conocimiento


Un Jedi en la galaxia no podría llenarse sin un estudio intenso y una sabiduría acumulada. Un Jedi (maestro) no es el que sabe y enseña, es aquel que sabe que nunca se deja de ser Padawan (aprendiz), está siempre en la búsqueda del conocimiento, pero al mismo tiempo comparte lo que sabe, con una profunda conciencia de que el conocimiento se comparte.


El conocimiento que no se comparte, carece de valor, en cambio el que se comparte es sabiduría. Conocimiento debe acompañarse de conciencia y responsabilidad, conciencia del poder que nos otorga el saber y responsabilidad de utilizar este conocimiento en beneficio de la vida y su calidad.

Si bien un individuo nunca podría aprender todo, nunca estará de más intentarlo.



Pilar III: Autodisciplina


Los resultados no vienen sino hasta que somos capaces de dominar dos primeros principios, lo que se logra reflexionando y trabajando en ellos constantemente. Una vez listos debemos ir intensificando nuestro entrenamiento, todo lo que hacemos y lo que decidimos debemos valorarlo en relación con nuestro propósito, si abona a él debemos seguir, sino será prescindible y no debemos gastar la Fuerza en ello.


Estudiar y practicar el arte de la autodisciplina, nos dará control y dominio de nuestra vida, entonces seremos capaces de dominarnos a nosotros mismos y podremos tomar un sable de luz por primera vez.

La autodisciplina en apegarnos a los dos principios es lo que nos despejará las incógnitas que nos presente la vida, y nos dará la certeza que la Fuerza fluye en nosotros acercándonos al destino.





La suma de estos tres pilares nos ayudan a ser conscientes de nuestro rol en la vida, a honrarla y a ser capaces de vislumbrar y trabajar cada día en la construcción de nuestro Legado.








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