La inclusión social de la mujer y la responsabilidad social

J Felipe Cajiga

Sin duda se ha avanzado mucho en cuanto a la inclusión de la mujer en condiciones de igualdad en la empresa y el trabajo si lo comparamos a la realidad de hace 25 años para no ir tan lejos. Pero sin duda también, es todavía muy largo el camino para alcanzar una verdadera equidad como la normalidad en nuestra sociedad y en nuestras empresas. Es por ello por lo que no debemos de dejar de empujar todas las acciones e iniciativas para romper de una vez por todas ese espantoso techo de cristal.


Una de las tareas prioritarias por cumplir en la agenda de las empresas socialmente responsables, es alcanzar la integración, igualdad, empoderamiento y participación de la mujer en su ámbito de influencia tanto interno, como en el externo.


Esto implica un fuerte esfuerzo al interior, cambiando aquellas conductas que se han adoptado y arraigado por años. Pero sin duda es una batalla que bien vale luchar y que sin duda colocará a la empresa en una situación privilegiada para afrontar con éxito sus objetivos de negocio.


La gestión de la responsabilidad social de la empresa sin duda tiene entonces un papel relevante en esto, junto con otras áreas como la de los recursos humanos, pero también en el ejercicio de los liderazgos dentro de la organización.


La gestión óptima de la Responsabilidad Social en las empresas supone, además del cumplimiento estricto de las obligaciones morales, éticas y legales vigentes, la integración voluntaria de estas en el gobierno, estrategia y administración de estas reflejadas en sus políticas sociales, laborales, económicas.


De igual manera, asegurarse de poder dar garantía de su cumplimiento de forma transparente a sus diferentes Stakeholders o grupos de interés, es decir, de las relaciones que posee la propia empresa con sus colaboradores, proveedores, consumidores y clientes, competencia, accionistas, entorno medioambiental, administración pública y la sociedad, en general.


La gestión económica de las empresas y el ejercicio de su responsabilidad social son dos modelos absolutamente compatibles. El segundo determina sobre el primero que se opere fundamentado en la ética.


Con la Responsabilidad Social se persigue como fin primordial conjugar los objetivos económicos, sociales y medioambientales y, consecuentemente, conciliar los intereses que desea obtener la empresa con los de la sociedad. Debido a que todavía la responsabilidad social integrada a la cultura y la vida de las empresas no es una generalidad, pone a quien la ejerce con una importante ventaja competitiva, un factor diferenciador.

Responsabilidad social empresarial interna, es una de las dimensiones en las que más puede influir la empresa en relación con el tema de incorporación, respeto y empoderamiento a la Mujer.


Un valor fundamental en la gestión de la Responsabilidad Social Empresarial se encuentra representado por el diseño de políticas de Igualdad y conciliación de la vida profesional y personal.


La Responsabilidad Social Empresarial Interna se ocupa de la gestión social y solidaria de los Recursos Humanos de las empresas y, por tanto, es la parte de la Responsabilidad Social Empresarial que estudia el diseño e implantación de planes de Igualdad y Conciliación en las mismas. He aquí solo algunas de las acciones que se pueden abordar:


Políticas de conciliación de la vida profesional y personal e igualdad


Las políticas de Igualdad y planes de Conciliación de la vida familiar y profesional, debidamente diseñados y correctamente implementados, basados en los méritos personales y no en la paridad impuesta ni en las cuotas, suponen la posibilidad del desarrollo profesional y el acceso a determinados niveles profesionales de la mujer y, complementariamente, permiten compatibilizar la carrera profesional con la realización personal y familiar.


Los planes de Conciliación e Igualdad, además de suponer un beneficio para la mujer, también representan un agregado de valor para el hombre y mejoran los beneficios y resultados económicos de las empresas, puesto que, suponen la respuesta a una creciente demanda y necesidad social que repercute en el negocio en forma de mayor productividad.


La implantación de políticas de Conciliación en las empresas reduce la rotación, absentismo, estrés, ansiedad y depresión en los empleados, aumenta la productividad, motivación, compromiso y satisfacción laboral en los mismos y, en general, mejora las relaciones laborales.


Son las políticas y prácticas de igualdad una de las mejores maneras de La mejor manera de atraer y retener el talento en las empresas, los profesionales mejor calificados eligen el tipo de empresa en donde quieren trabajar y en esa elección valoran variables tales como la existencia de planes de conciliación vida personal y profesional e Igualdad, seguridad y estabilidad laboral, retribución, horario flexible, formación y desarrollo profesional, comportamiento ético, el propósito y la responsabilidad social de le empresa.


Esto en las nuevas generaciones representa un valor mucho más importante, pues aspiran a tener una vida equilibrada, que contribuya con las causas que le son sensibles y forma de vivir que les es atractiva, donde además cuenten con las necesidades personales cubiertas y no aceptarán trabajar en ninguna organización que no pueda ofrecerles esas mínimas exigencias.


A todo esto, debemos agregar el impacto que tiene sobre la proyección de una mejor reputación e imagen corporativa en las mismas, tanto a nivel externo como interno.

Son la reputación y la imagen corporativa en la actualidad activos intangibles de una importancia fundamental y gestionarlos adecuadamente supone una ventaja competitiva relevante, la empresa posicionará su marca reflejando en ella sus valores, comunicando a la sociedad que es y se comporta como una empresa consciente, responsable, sostenible y que se ocupa de la gente como una prioridad.

Además de lo anteriormente expuesto, las empresas también se beneficiarán del estilo de liderazgo de la mujer, puesto que, la implementación de políticas de conciliación e igualdad ayuda a que la mujer alcance posiciones de dirección en las mismas. El liderazgo femenino se caracteriza por la combinación de variadas actitudes, aptitudes, competencias y habilidades que dotan a la gestión de un valor determinante, diferenciado y único. Que aportan tanto cualidades únicas, como complementarias a las del hombre.


Sin el afán de generalizar, la mujer ha demostrado ser mucho más capaz de establecer relaciones personales y profesionales con mayor facilidad, posee más capacidad de organización e intuición, es más proclive a gestionar los cambios, tiene más visión global, atiende a los aspectos personales en la gestión en mayor medida, es empática y valora el impacto personal en la toma de decisiones, aporta mayor sensibilidad hacia los detalles y muchas otras cualidades más. Como si fuera poco.


El liderazgo de la mujer suele ser más empático y flexible, fomenta la participación de los integrantes del equipo, proyecta un enfoque social de la gestión y planifica y optimiza mejor el tiempo.


Para poder alcanzar una adecuada y eficiente planificación, diseño y posterior implantación de un plan de conciliación e igualdad es necesario prestar atención a las siguientes cuestiones:

Balance trabajo-familia

  • Teletrabajo.

  • Flexibilidad horaria.

  • Jornada a tiempo parcial y jornada reducida.

  • Gestión del tiempo de trabajo.

  • Ayuda a la familia del empleado.

  • Protección especial del embarazo y la maternidad.

Igualdad de oportunidades.

  • Política retributiva. Salarios iguales para funciones iguales.

  • Políticas que favorezcan el acceso de la mujer a cualquier puesto de dirección. Diseño de planes de carrera personalizados para mujeres, de modo que puedan conciliar su vida personal y laboral y, consecuentemente, tengan la posibilidad de desarrollarse profesionalmente.

  • Cultura de la conciliación e igualdad.

  • Desarrollo profesional de la mujer. Con acciones para el empoderamiento de la mujer, así como la inclusión del talento y las aptitudes en puestos directivos, administrativos, operativos y de planta.

Prácticas para prevenir y sancionar el Acoso laboral y la violencia de género.


En todo ello el discurso, cuidado y ejemplo por parte de la dirección y los líderes de la empresa resulta fundamental para su éxito en la adopción de la Cultura y medidas de igualdad en un plazo de tiempo razonable y asumible por parte de la organización.

Igualmente, es aconsejable adoptar un código de buena conducta e implementarlo en la estructura organizacional con el fin de conseguir una empresa responsable en materia de igualdad.


Adoptar medidas como las mencionadas anteriormente u otras parecidas e incluirlas en planes de conciliación e igualdad perfectamente planificados, estructurados e implantados en cada organización, contribuirá a eliminar la razón principal por la cual muchas mujeres no acceden a puestos de dirección y renuncian a desarrollar sus carreras profesionales, es decir, la imposibilidad de equilibrar la vida familiar con la laboral.


El tema no se agota aquí, queda mucho por hacer. Nos queda aún mucha tarea pendiente.

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